Las elecciones del 22-M: Principales aspectos, por Francesc Pallarés

Catedrático de Ciencia Política de la Universitat Pompeu Fabra

Las elecciones municipales y autonómicas del 22-M han alterado de forma notable el mapa de apoyos electorales  en toda España y han tenido importantes repercusiones institucionales a nivel autonómico y local.

En las elecciones municipales la abstención a  nivel global de España ha sido del 33,8%, alrededor del nivel medio de abstención en las municipales que se ha situado siempre entre el 30 y el 37%, Representa un descenso de 2,2 puntos respecto de 2007.

En las 13 CCAA que celebraban elecciones autonómicas la abstención conjunta (32%) ha sido similar a la de 2007, en una posición intermedia en perspectiva evolutiva desde 1983.

Las Municipales y Autonómicas presentan siempre un nivel de abstención claramente superior al de las elecciones generales. En promedio la abstención en elecciones generales desde 1977 ha sido del 26,1%, mientras que el de las elecciones municipales es del 34% y en las autonómicas 33,4%. Hay electores que atribuyen mayor importancia a las elecciones generales, considerando que son aquellas de las que se derivan  las decisiones de mayor relevancia; buena parte de estos electores no se movilizan en la autonómicas y municipales.

En las elecciones municipales el PP repite como partido más votado (37,5%)  y gana 2 puntos con respecto a 2007, mientras el PSOE experimenta un retroceso de 7 puntos y queda con el 27,8% de los votos. Por su parte IU (7,4% ) se mantiene como tercera fuerza.

En las elecciones autonómicas el PP con 6 millones de votos (45,8% de los votos) mantiene su nivel global de 2007 en el conjunto de las 13 CCAA,  mientras el PSOE con 3,7 millones de votos (28,5%)  pierde 1 millón de sus votantes en 2007. IU (6,1%) obtiene un ligero avance mientras los Partidos autonómicos en su conjunto ganan 400.000 votos, lo mismo que UPyD.  Sin embargo estas cifras generales esconden algunas diferencias notables entre CCAA. Así el PP experimenta pérdidas muy importantes en Asturias y Navarra debido a la FAC y UPN, así como suaves retrocesos en Madrid y la C. Valenciana. En cambio avanza de forma notable en Aragón, Canarias, Castilla-La Mancha y Extremadura. Por su parte el PSOE presenta pérdidas generalizadas en todas las CCAA, que oscilan regularmente entre 8 y 10 puntos, con la excepción de Asturias, Aragón y Canarias donde el retroceso es de 12-14 puntos. Por su parte IU presenta ligeros incrementos en todas las CCAA excepto en la C.Valenciana donde pierde 2 puntos en favor de Compromís.

En base a las encuestas preelectorales del CIS (no se dispone todavía de las postelectorales) puede decirse que los cambios de comportamiento habrían sido mucho más complejos de lo que pueden aparentar los simples balances de ganancias y pérdidas de votos. Así las ganancias del PP provienen sólo en parte de transferencias de voto de votantes socialistas pues otra parte  importante de sus ganancias en estas autonómicas/municipales proviene de electores propios que ya le habían votado en las generales del 2008 pero que no se movilizaron en 2007, por aquello de elecciones de segundo orden. La expectativa de victoria den las próximas generales y la fuerte movilización del PP ha conseguido movilizar a un sector de estos electores, aunque otro sector aún mayor se mantuvo desmovilizado. Sin embargo el PSOE no sólo no ha sido capaz de esta removilización, sino que ha experimentado una fuerte pérdida hacia  la abstención representando ese flujo alrededor de la mitad de sus pérdidas totales.  Tampoco los votos a UPyD provendrían muy principalmente del PSOE, sino que tendrían un origen globalmente equilibrado desde el PP y el PSOE aunque la distribución autonómica de estos flujos no sería homogénea. Por su parte alrededor del 40% de las pérdidas del PSOE habrían ido a la abstención, dividiéndose el resto de forma fragmentada entre el voto al PP, a IU-ICV, a UPyD  y a otras opciones menores.

En conjunto la principal característica de los resultados del 22-M es el fuerte castigo experimentado por el PSOE al perder 1,6 millones de votos en las Municipales o 1,1 millones en las autonómicas. Como consecuencia de ello el mapa político autonómico y local queda con un amplio dominio del PP tanto a nivel autonómico como municipal al tiempo que el PSOE experimenta una importante pérdida de representación y de poder político.

El PP va a gobernar al menos en 9 CCAA, con posibilidades de alguna otra según los pactos,  frente a las 6 en donde gobernaba anteriormente. Igualmente presidirá 25 Diputaciones frente a las 14 que tenía (y quedan pendientes Teruel y Zaragoza), y detentará la Alcaldía en 32 capitales de provincia frene a las 11 que detentaba anteriormente.

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